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Líneas Aéreas Comisión de Trabajo 2014 - 2015

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viernes, 6 de enero de 2012

Mis tres Libros

Jorge Camil
 
Muchos escribieron sobre el incidente de Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y muchos aficionados a la lectura nos preguntamos también si hubiésemos podido recitar de improviso títulos y autores de tres libros que nos hubiesen marcado para siempre. La pregunta fue capciosa porque, para quienes han leído, los años borran títulos y autores. Y a quien no ha leído nada le complica todo. Lo obliga a remontarse a la secundaria, donde había que leer por obligación. De ahí que, bajo esa presión, cualquiera conteste lo primero que le venga en mente, ¡como la Biblia!
Es evidente que el periodista que interrogó al candidato actuaba de mala fe. Armó una emboscada con tintes electorales; una pregunta destinada a comprometer al priísta y beneficiar a algún otro contendiente. Sólo que no es el estilo de AMLO. Él es más directo. El ardid se acerca más a las marrullerías de los asesores extranjeros que ha usado Felipe Calderón, porque es él quien anda en campaña, persiguiendo la tercera presidencia panista.
Habría que hacerle la pregunta a Calderón mismo, a quien Miguel Ángel Granados Chapa describió en 2007 como hombre de pocos libros, cuyos discursos y artículos (carecen) del tono superior que sólo da la cultura. Ante la presión de una periodista tan incisiva como Denise Maerker, quien investigaba el fraude electoral de 2006, no se necesitaba haber contestado haiga sido como haiga sido para enseñar el cobre.
Para escoger tres libros significativos se necesitan tiempo y reflexión. A mí me tomó poco escoger el primero: La filosofía actual, de J. M. Bochenski, una encantadora introducción al mundo de las doctrinas filosóficas. Se inicia con los presocráticos, que explicaban el mundo en función de alguno de los elementos naturales, y termina con la fenomenología de Husserl. Lo leí en preparatoria, y marcó para siempre mi interés por la lectura.
Escoger el segundo libro me tomó un par de días. Opté por las obras del poeta mexicano Enrique González Martínez, autor de El cóndor prisionero, que utilicé muchos años después para describir a un subcomandante Marcos que parecía llegar siempre tarde a sus citas con la historia: bit.ly/sgvDvt. Dije que era un actor consumado “que disfrutaba la imagen nostálgica del guerrillero a la Che Guevara”; un actor que dejó pasar su momento, y que en 2006, marchando desgarbado en Paseo de la Reforma en una tarde lluviosa, rodeado de granaderos, estudiantes y operadores políticos, parecía la imagen misma del cóndor prisionero del poeta. Mostraba, igual que el prócer de la altura en cautiverio, la triste figura de un buitre contemplado con un vidrio de aumento...
El tema está de moda. El País publicó en días pasados un artículo titulado Léase antes de gobernar: bit.ly/sLQPD4. En él, filósofos, politólogos e historiadores españoles recomendaban lecturas para el liderazgo ideal. Isabel Burdiel, premio Nacional de Historia, recomendó Algo va mal, de Tony Judt (Taurus): una pequeña joya sobre los estragos del mercantilismo actual, que se está convirtiendo en clásico en ambos lados del Atlántico.
Más cerca de nosotros estuvo la catedrática Amelia Valcárcel. Se preguntó antes de contestar: ¿Lecturas, para un político español? (parece que habla de los nuestros). Coincidió con algo que dije en 2008 sobre la incultura de nuestros políticos, en el que comparé a Dominique de Villepin (poeta, historiador y ex primer ministro francés) con Vicente Fox (bit.ly/tAnz1E).
Valcárcel dice que en París se ha encontrado dos veces a De Villepin comprando libros, y en España jamás ha visto a un político en una librería. Les da el beneficio de la duda: será que no voy a las buenas.
En lo que todos coincidieron fue en la falta de previsión de los asesores de Peña Nieto. Bernardo Bátiz, ex procurador del Distrito Federal, bibliófilo, abogado, con maestría en derecho y columnista de La Jornada, resolvió el problema en un artículo titulado La ciudad y los libros: bit.ly/sVY8Eg. Con la prosa esmerada que le caracteriza, recomendó excelentes lecturas para quienes aspiren a gobernar la ciudad. Sugirió obras clásicas de autores como Toribio de Benavente y Bernal Díaz del Castillo. Recomendó familiarizarse con los murales de Diego (no toda la cultura viene de los libros. También del arte: un área olvidada por los presidentes panistas).
Mi tercer libro se resistió un poco más. Tres obras recientes compitieron: Algo va mal, del que ya hablé, y Aprender a vivir (Taurus), de Luc Ferry. El autor, con arte de novelista, explica la aventura del conocimiento: de cómo el cristianismo sustituyó al mundo mágico de los filósofos griegos y se sostuvo en la cúspide del pensamiento occidental por más de quince siglos. También elegiría The hare with amber eyes, de Edmund de Waal, la historia de una influyente familia judía, como los Rothschild, cuya saga comenzó en el siglo XIX y llegó hasta nuestros días: de Odesa a París, de Viena a Tokio; el hilo de la trama es cómo pasa de manos una inmensa colección de netsuke, figuritas japonesas labradas en madera y marfil.

CNDH: operativo contra normalistas de Ayotzinapa no respetó protocolos

La Jornada

Viernes 6 de enero de 2012
 
Durante el operativo del pasado 12 de diciembre en la Autopista del Sol, que desembocó en el asesinato de dos estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, los agentes policiacos no respetaron ningún protocolo de seguridad, no acudieron con el equipo adecuado ni demostraron estar capacitados para enfrentar un incidente de esta naturaleza.
Así lo afirmó el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, luego de dar a conocer un informe preliminar sobre el caso, que antecederá a un documento más completo –aunque todavía no definitivo– que será entregado la próxima semana.
Durante la reunión con los normalistas, que empezó con casi una hora de retraso, el ombudsman nacional reiteró su disposición a continuar con las indagatorias, a pesar de que entidades como la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) se han negado a entregar información sobre el tema, argumentando que ya se la habían dado a la Procuraduría General de la República y que ésta era confidencial.
Sin embargo, dijo, hay evidencias de que los agentes policiacos no sólo no respetaron los protocolos de seguridad más elementales en un operativo de este tipo, sino que además alteraron la escena del crimen al llevarse casquillos de bala para evitar ser incriminados, aunque de todas formas los visitadores de la CNDH lograron recabar datos importantes.
Asimismo, adelantó que hay indicios de tortura en contra de uno de los estudiantes normalistas, a quien se le practicó el Protocolo de Estambul, y de uso excesivo de la fuerza en la aprehensión de una veintena de jóvenes más.
Aunque las pesquisas deben profundizarse antes de poder señalar a los autores materiales del asesinato de Jorge Alexis Herrera y Gabriel Echeverría de Jesús, Plascencia indicó que elementos policiacos de los tres niveles de gobierno estarían involucrados en los hechos.
Al término del encuentro con el ombudsman, el estudiante Pablo Juárez Cruz dio a conocer un documento de los normalistas, respaldado por más de 100 organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, en el que reiteran su exigencia de que la investigación de la CNDH sea profunda, exhaustiva e imparcial.
Por otro lado, subrayó que las manifestaciones que han realizado en demanda de que se esclarezca el asesinato de sus compañeros son pacíficas y están justificadas, por lo que lamentó que el gobernador Ángel Aguirre Rivero insista en la campaña de descalificación contra los estudiantes, incluso sugiriendo que la normal debe desaparecer.
Si el gobierno nos sigue atacando, será el pueblo el que tenga la última palabra y quien nos va a defender. Juárez denunció que las autoridades le han pagado a niños de la calle para que participen en manifestaciones en favor del mandatario estatal.
Denuncian campaña sucia
El estudiante consideró que la campaña sucia que han emprendido el gobierno de Guerrero y un grupo de empresarios de la entidad no les afecta ni les preocupa, y deploró que las investigaciones del caso se retrasen porque la SSP se niega a entregar información, mientras las autoridades federales y estatales se culpan mutuamente de lo ocurrido.
Por último, anunciaron que hoy realizarán una marcha a las 14 horas, del Metro Xola a la Cámara de Diputados, para exigir que se castigue a los responsables de la muerte de sus compañeros, e insistir en que el Congreso se involucre en el proceso.
Por oficio pidieron a trabajadores del gobierno asistir a la concentración; acusan a la escuela de ser centro de terroristas
Sergio Ocampo Arista Héctor Briseño Corresponsales
Chilpancingo, Gro., 5 de enero. Alrededor de 5 mil personas marcharon en apoyo al gobernador Ángel Aguirre Rivero y para demandar el cierre de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, con sede en Tixtla, a la que calificaron de centro de concentración de terroristas.
Antes de que arribara al Zócalo, seis normalistas de Ayotzinapa efectuaron un performance. Tirados en el piso y pintados sus cuerpos de rojo, en alusión a sus compañeros Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino, asesinados el 12 de diciembre durante el desalojo de una manifestación.
Una persona que dijo ser hermano de Mauricio Leyva, el escritor que convocó a la marcha, soltó a los normalistas un ¡Hijos de su puta madre!, mientras los marchistas dijeron que era una provocación y comenzaron a gritar consignas contra los jóvenes y les exigieron que salieran de plaza, cosa que hicieron luego de unos 10 minutos de permanecer tirados en el suelo.
La marcha comenzó a las 11 horas en Las Parotas, al norte de Chilpancingo y concluyó después de la una de la tarde en la estatua del general José María Morelos. En el mitin participaron siete oradores.
Integraron la manifestación empresarios, comerciantes, burócratas estatales y taxistas, así como estudiantes, trabajadores y maestros de la Universidad Autónoma de Guerrero; atrás iban colonos y campesinos provenientes de los municipios de Tlapa, Chilapa, Marquelia, Ometepec –la tierra del gobernador– Coyuca de Benítez, Atoyac, Taxco e Iguala, entre otros.
La consigna recurrente era “¿Qué quieren los guerrerenses? Y la respuesta: Que se cierre la normal de Ayotzinapa.
Cierra la boca Ríos Piter rezaba una pancarta que aludía al coordinador de los diputados federales del PRD, a quien el senador Julio César Aguirre, también perredista, acusa de estar detrás de los normalistas.
Ezequiel García, profesor jubilado, llevaba una cartulina en la que se leía Cierren el centro de concentración de terroristas. Una señora portaba otra con Aguirre Rivero, el ángel de Guerrero.
Trabajadores del palacio de gobierno denunciaron que desde el lunes pasado el secretario de Gobierno, Humberto Salgado Gómez, giró un oficio a cada trabajador para pedirle asistir a la concentración.
Pocos perredistas asistieron –los ex diputados Ernesto Payán y Juan Adán, entre ellos–; hubo varios ex priístas como los diputados locales Manuel Saidi, quien se molestó porque le tomaron fotos, y Jorge Salgado Parra.
Eduardo Meza Gómez, dirigente de la Normal Rural de Ayotzinapa, informó que una representación de la escuela llegó a la ciudad de México y tenía previsto una audiencia con el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia Villanueva, en la que le solicitarían una copia del dictamen que entregará de la investigación de los hechos del 12 de diciembre.
Anunció que este viernes se llevarán a cabo dos movilizaciones en apoyo a los normalistas y sus demandas, una en la ciudad de México y otra en Chilpancingo.
En Acapulco, Isaías López García, del comité de prensa de la Normal Rural de Ayotzinapa, dijo que el movimiento no bajarán la guardia hasta que el gobernador Aguirre Rivero sea destituido y sometido a juicio político, pues lo responsabilizan de la muerte de los estudiantes Echeverría de Jesús y Herrera Pino, así como del trabajador de la gasolinera Eva 2, Gonzalo Miguel Rivas Cámara, quien resultó gravemente herido por la explosión de una bomba de combustible, cuya responsabilidad atribuyó a infiltrados.