Arturo Cano, enviado
Periódico La Jornada
Viernes 8 de marzo de 2013
Periódico La Jornada
Viernes 8 de marzo de 2013
Caracas. Diosdado
Cabello no suelta el ejemplar del librito azul. Con la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela en mano, anuncia que este
viernes, a las siete de la noche y en sesión especial del
parlamento, a celebrarse en el patio de honor de la Academia de la
Guardia Nacional, Nicolás Maduro Moro será investido presidente de
la república.
Para la oposición, con
ese acto finalizará la era Chávez. En ese punto convienen los
líderes del oficialismo: “Ya es tiempo de que hablemos de chavismo
como una figura política, social y hasta religiosa”, dice Cabello,
presidente de la Asamblea Nacional y jefe de lo que la oposición
identifica como el “ala militar” del oficialismo.
La declaración del
diputado es el banderazo rumbo a la nueva elección: “Cumpliendo
con el mandato que el presidente Hugo Chávez nos asignó… hay que
proceder de acuerdo con la Constitución… y juramentar a Nicolás
Maduro, actual vicepresidente, como presidente de la república”.
Cabello añade que eso
significa que en los próximos 30 días Maduro deberá hacer el
“llamado a elecciones”.
No hay ninguna duda de
quién será el candidato porque, dice Cabello, “el pueblo chavista
tiene bien claro lo que el presidente Chávez dijo el 8 de
diciembre”. Ese día, en su despedida, Chávez pidió a sus
seguidores votar por Maduro en caso de que algo le sucediera. Nadie
en el chavismo cuestiona, al menos públicamente, la “orden que nos
dejó el comandante”.
“Su fallecimiento, por
supuesto, ha provocado una verdadera conmoción, tanto entre sus
seguidores como entre sus adversarios, aunque las reacciones son,
obviamente, distintas. Amado y detestado por partes iguales (en
rigor, según la última elección, en partes iguales de 55-45),
cualquier debate sobre su gobierno no escapará a la división y
polarización política que vive el país, a la cual tanto contribuyó
él mismo”, escribe Teodoro Petkoff, ex guerrillero y ex ministro,
en el periódico que dirige.
Petkoff, uno de los pocos
opositores que, en algún momento, Chávez respetó, cierra su
reflexión: “La historia se encargará de asignarle sus justas
proporciones pero, entre tanto, continuará marcando la vida del país
durante un trecho más”.
Así es porque, sin
estar, Chávez ya está en campaña. A los cientos de anuncios que
coronan edificios e inundan paredes en toda la ciudad se han sumado
miles de pintas y letreros, a la manera de graffiti juveniles,
que anuncian que el presidente “vivirá por “siempre y subrayan
la idea fuerza que los dirigentes del chavismo repiten a todas horas.
En la campaña hacia la elección de octubre se impuso el lema “todos
somos Chávez”. Ahora, las principales figuras del chavismo
agregan: “Todos somos Chávez si estamos juntos, si no, no somos
nada”.
La unidad tiene una pinza
inigualable: “La Fuerza Armada Nacional es una fuerza que ama
profundamente al comandante Chávez, no sólo fue un líder, fue un
padre, un hermano, un amigo, ese hombre que logró la segunda
independencia… Será por siempre el comandante de la revolución y
de la Fuerza Armada Nacional”, dice el ministro de Defensa, general
Diego Molero, quien hace unos días aseguró que los militares
cumplirán la orden de Chávez de llevar a Maduro a la presidencia,
lo que provocó protestas de la oposición.
Hoy, esas protestas
continúan porque los diputados de oposición dicen haberse enterado
por la televisión de la convocatoria a la sesión donde Nicolás
Maduro será investido presidente interino.
Aunque todavía falta
dilucidar si el plazo de 30 días que establece la Constitución se
refiere a la convocatoria o bien a la elección misma, además de la
declaración del Consejo Nacional Electoral sobre el plazo en que es
posible organizar los comicios, la campaña ha comenzado.
En la oposición se da
por hecho que el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, será
nuevamente candidato, porque cuenta con la simpatía mayoritaria de
los electores antichavistas.
No fue casual que
Capriles haya sido el encargado de leer el mensaje de condolencia de
la Mesa de Unidad Democrática por la muerte de Chávez.
Capriles ha sido mesurado
y paciente, pero otros líderes de la oposición, como el alcalde
metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, acusan a los oficialistas
de “transformar el duelo por el jefe de Estado Hugo Chávez en
campaña electoral”.
Antes de la elección,
vendrán los reacomodos en el chavismo. Una vez que sea declarado
presidente encargado, Maduro no sólo deberá convocar a una elección
en la que él mismo será candidato, sino también nombrar a su
sustituto en la vicepresidencia y quizá hacer cambios en el
gabinete. Se especula acerca de que la vicepresidencia recaiga en el
ahora canciller Elías Jaua, si no es que el “equipo político”
–así se refieren los altos mandos chavistas al grupo que toma las
decisiones– se decide por una figura menos “izquierdista” o más
cercana al ala militar del chavismo (Jaua es un sociólogo con
militancia en la izquierda universitaria).
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