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jueves, 23 de agosto de 2012

Muestra Vargas pruebas de presuntas presiones del gobierno sobre banda 2.5 GHz

El presidente de la cadena MVS, Joaquín Vargas. Foto: Octavio Gómez

22 de agosto de 2012
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El presidente de la cadena MVS, Joaquín Vargas.
Foto: Octavio Gómez
 
MÉXICO, D.F. (apro).- La revelación de una serie de comunicaciones escritas entre altos funcionarios cercanos al presidente Felipe Calderón y el empresario Joaquín Vargas Guajardo, presidente de MVS Comunicaciones, dejó al descubierto los condicionamientos del gobierno federal para refrendar las concesiones en la banda 2.5 GHz.

En dichas conversaciones –presentadas hoy por Joaquín Vargas–, el entonces secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y la coordinadora de Comunicación Social de la Presidencia, Alejandra Sota, habrían amagado al empresario con hacer fracasar su proyecto si la periodista Carmen Aristegui no se disculpaba por haber lanzado al aire un cuestionamiento sobre el presunto alcoholismo del presidente Felipe Calderón.
En lo que denominó una “sesión informativa”, Joaquín Vargas detalló diferentes reuniones y conversaciones con los funcionarios aludidos, así como con el titular de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome, y con el secretario particular presidencial, Gerardo Ruiz Mateos.
En el caso de Lozano y Sota, Vargas apoyó sus dichos en las mencionadas conversaciones de texto certificadas por notario, aunque el empresario tampoco sale bien librado, pues en diferentes oportunidades descalifica el desempeño y la personalidad de Aristegui, además de mostrarse solícito con los funcionarios federales.
Las expresiones más explícitas sobre las presiones del gobierno federal para apoyar el refrendo de las concesiones, a cambio de censurar a Aristegui, corresponden a Lozano Alarcón, quien inclusive sugirió el despido de la periodista el 4 de febrero de 2011.
Según el chat presentado, Lozano aseguró a Vargas el apoyo de otros funcionarios a su proyecto, luego de lo cual preguntó al empresario si había escuchado las expresiones de Aristegui sobre el supuesto alcoholismo del presidente.
–Para mi desagradable sorpresa y encabronamiento, sí. El lunes se disculpará… –respondió Vargas.
–Qué grave error. Eso no ayuda en nada –repuso Lozano.
Más adelante, el excolaborador de Felipe Calderón y actual senador electo del PAN espetó:
–Tanto que has avanzado en estas semanas para que todo se revierta de un momento a otro. Y la que me avisó fue Ale Sota. Es decir, hay una gran molestia.
Vargas informó a Lozano que ya estaba trabajando en la situación y que por la tarde se reuniría con Aristegui para que aceptara disculparse o de lo contrario terminaría la relación.
“Espero acepte su grave error y acepte disculparse, caso contrario se acabó la relación. Viola todo el código de ética… ahora resulta que el difamado tiene la obligación de probar su inocencia. Debió haber exigido que el loco de (Gerardo) Fernández Noroña probara su acusación… peor difamación. Te comento”.
En respuesta, Lozano sugirió: “Pues sí. Esta fue realmente excesiva. Te va a terminar costando mucho a ti la relación con ella. Sé que tú no eres así ni das línea, pero se antoja cada vez más difícil ese deslinde de la línea editorial. Yo la corría, sé que no me estás preguntando”.
Incluso, el extitular de la STPS se metió a la estrategia de medios –responsabilidad supuestamente de Alejandra Sota– y le argumentó al empresario: “Ve el tratamiento del tema (el presunto alcoholismo de Calderón) en otros medios… No puede ser esta pinche fobia de Carmen”.
En su presentación, Vargas Guajardo dio pormenores de dos reuniones que se suspendieron con Dionisio Pérez Jácome, una de ellas con el supuesto argumento de que Aristegui se disculpara y la otra sin dar un motivo. El otro encuentro suspendido fue con el titular de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Mony de Zwan.
Respecto de Alejandra Sota, el empresario de medios también dio a conocer conversaciones que tuvo con la vocera presidencial a través de BlackBerry y un correo electrónico. Según dijo, Sota lo habría buscado momentos después de la comunicación con Lozano, el mismo 4 de febrero.
En una reunión con la vocera, Vargas habría recibido una carta de disculpa con anotaciones y correcciones a mano. En dicho documento se establece que Aristegui debe declarar que Calderón es una persona saludable, practica ciclismo y natación.
Luego de admitir que fue un error despedir a Aristegui, pues inclusive violó una cláusula del contrato que la empresa tiene con ella, Vargas Guajardo insistió en su postura sobre el código de ética y aseguró que había actuado “convencido, pero bajo presión”.
Además, dio a conocer otra conversación con Javier Lozano en la que le informó que MVS estaba asumiendo la responsabilidad del despido, lo cual pareció complacer al entonces titular del Trabajo, quien le sugirió no hacer nada “mediáticamente excesivo”.
Sobre la salida del aire de Aristegui, el colaborador de Felipe Calderón le escribió a Joaquín Vargas:
“Te respaldamos en tu decisión. Zavala, Ale y el jefe lo saben bien y valoran tu firmeza. Hiciste lo correcto”.
Aunque no se precisa a qué Zavala se refiere, en otra comunicación se explicita que es la esposa de Felipe Calderón: Margarita Zavala.
Tras una serie de protestas, un alud de críticas en redes sociales y el mensaje leído por Carmen Aristegui el 9 de febrero, en el que denunció las presiones de la Presidencia de la República para que diera una disculpa, Alejandra Sota se comunicó con Vargas para pedirle que descalificara la versión de la periodista.
A su vez, Lozano Alarcón propuso:
“Permíteme darte una recomendación sincera. Debes salir y aclarar el punto. Tu gestión tiene posibilidades reales de éxito. Pero si no sales, serán nulas. Hazme caso. Inmediatamente detrás de ti, salimos nosotros y la exhibimos como una mentirosa”.
Los documentos que reproducen las comunicaciones fueron presentados esta mañana por Joaquín Vargas, después de que la semana pasada el empresario prometió dar a conocer pruebas de las presiones que recibió.
El pasado jueves 16, el subsecretario de Comunicaciones, Héctor Olivarría, aseguró que “el rescate” de la banda 2.5 GHz se realizó porque estaba subutilizada y MVS no quiso pagar la contraprestación.
En su posicionamiento de la semana pasada, Joaquín Vargas ha argumentado que la decisión de suspender las negociaciones y negarle el refrendo a MVS no fue técnica, ni financiera, sino una “venganza” política de Felipe Calderón, presionado también por Grupo Televisa, el monopolio mediático más beneficiado durante la presente administración.
Televisa ha señalado que el espectro que posee MVS se debe recuperar y volver a licitar. El valor más importante de esta banda es la posibilidad de dar servicios convergentes de cuádruple play, mercado en el que Televisa ya ingresó con la compra de 50% de las acciones de Grupo Iusacell.

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