Arturo Cano
Publicado: 27/02/2013
México, DF. “Llegué y entré por la cocina”, decía Elba Esther Gordillo cuando hablaba de su arribo a la secretaría general del sindicato magisterial, por órdenes de Carlos Salinas de Gortari, de la mano de Manuel Camacho y al precio de reventar a su jefe Carlos Jonguitud.
A pesar de su accidentado arribo, el lugar le gustó. Desde su cargo, vio salir a Salinas del poder; se arregló con Ernesto Zedillo, aunque se malquerían; vivió encendidos romances políticos con Vicente Fox y Felipe Calderón, y se entendió –al menos eso parecía– con el presidente que trajo de regreso al PRI.















